Las mujeres y la culpa. Herederas de una moral inquisidora", de la autora argentina Liliana Mizrahi.

"La culpa nos confunde y paraliza. En muchas oportunidades las mujeres quedamos inhibidas para luchar por nuestros derechos, o defender nuestras ideas, percepciones y sentimientos”, escribe Liliana Mizrahi. La culpa no es natural. Las mujeres no nos sentimos culpables por todo debido a algún oscuro gen de nuestro ADN. Si realmente queremos desmontar el patriarcado es necesario conocer y destruir sus mecanismos de control sobre las mujeres, y la culpa es uno de los más poderosos. Sigo dejándoles piezas del puzle que puedan servir para que armen sus luchas. Hoy les comparto "Las mujeres y la culpa. Herederas de una moral inquisidora", de la autora argentina Liliana Mizrahi. ¿Por qué no dejamos de sentirnos culpables por todo? ¿Dejaremos algún día de dejar de culpar a otras?


La culpa: una emoción heredada


Diversos estudios confirman que la mujeres experimentan el sentimiento de culpa con mayor intensidad que los hombres. Tendemos a pedir perdón por todo. La herencia de una cultura patriarcal reforzada por el cristianismo: Desde niñas se nos inculcan normas que fomentan la obediencia. De este modo, aprendemos a sentirnos culpables si hacemos algo que «no se debe» hacer. Hemos sido educadas para ser niñas buenas, serviciales, pacientes, dóciles y compasivas.


¿Cuántas veces te han dicho eso de «sonríe mujer, que es gratis»? Nos hacen sentir culpables por mostrar cualquier sentimiento que se aleja de la dulzura, la alegría y la inocencia, y eso (por lo menos a nosotras) nos saca de quicio.


Machismo disfrazado de altruismo


Existen, además, ciertas reglas no escritas en las que se dice que la mujer debe sentirse más culpable que el hombre si se ausenta del hogar, bien para trabajar, bien para irse de fiesta, ya que es un tiempo que le roba a la atención y al cuidado de los demás. Si no lo hacemos, somos «malas mujeres». Y el club de las malas madres se queda corto. Porque podríamos fundar clubes de malas hijas, malas amigas, malas trabajadoras y hasta malas egoístas.


Nos enseñan a ser buenas hijas, buenas madres (y ni hablamos de si has tomado la decisión de no tener hijos), trabajadoras eficientes, parejas comprensivas, amigas incondicionales y, además, fieles a nosotras mismas. La presión que ejerce esta cantidad de papeles que tenemos que desempeñar hace que nos sintamos responsables de la felicidad de los demás. Y sí, nadie nos pone una pistola en la cabeza para que complazcamos a todo quisqui, pero es innegable que los modelos femeninos destacan por el machismo disfrazado de altruismo.


La culpa en las mujeres


El problema es que las mujeres hemos ganado terreno en nuevos campos, pero no hemos delegado las tareas en los campos que ya liderábamos. O no nos han tomado el relevo, llámalo como quieras. El tema es que no hemos compensado, así que ahora nos faltan manos.


En el camino hacia la igualdad de género, las mujeres hemos ido logrando una serie de derechos, a la vez que hemos ido adquiriendo más responsabilidades. Que no te engañen cuando dicen que las mujeres de antes sí tenían motivos para luchar por la igualdad, porque tú tienes el mismo papel en la sociedad que tu abuela y las mismas responsabilidades que ella, pero encima se han sumado diez más.


Mujeres sin culpa, lucha compartida


Y como podemos hacerlo todo, tendemos a creer que debemos hacerlo todo. Luchar por realizarnos como personas nos ha llevado a un nivel de autoexigencia peligroso: Nos falta tiempo. ¿A quién se lo quitamos? A nosotras mismas.


La culpa, un mecanismo de control


Solo tienes que abrir una revista cualquiera o encender la televisión para encontrar ejemplos de cómo la sociedad y los medios nos hace sentir culpables. A las mujeres nos venden culpa si comemos demasiado, envejecemos dignamente y no lucimos de acuerdo al imaginario colectivo, son mecanismos para distraernos de lo que verdaderamente vinimos a hacer: ser nosotras mismas y ser felices.


La culpa es una forma de violencia. Aceptar nuestra imperfección nos hace libres. Erramos. Fallamos. A las demás y a nosotras mismas. No somos perfectas.

Compartido por fb por @Kalinda Marín


http://www.pachami.com/LilianaMizrahi/MujeresyCulpa/LasMujeresylaCulpa.pdf


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