Al atardecer, el alma sale en busca del Amado
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Autora: Azucena Correa Plata

¿Dónde estás Amado mío? Mi alma te busca
al atardecer, cuando el cielo se dibuja con mil colores,
cuando las aves regresan al nido,
cuando el corazón busca abrigo y sosiego.
Al atardecer, siento nostalgia de ti,
necesito tu abrazo que me libera del cansancio del día,
de las fatigas inútiles.
Al atardecer, necesito tu mirada limpia y transparente
que limpia y consuela mi alma del dolor
que alberga, al esperar ser correspondida.
Al atardecer de mi vida, quiero presentarte mi corazón
lleno de nombres, de rostros, de sonrisas,
de lágrimas que me enseñaron a amar.
Al atardecer de mi vida, encontrarás mi alma
despojada de importancias y seguridades
y aferrada a tu mano que me acoge con ternura y bondad.
Al atardecer de mi vida, esperaré que salgas a mi encuentro
y tu luz, me haga ver la luz de la plenitud del amor sin fronteras
del abrazo infinito de los seres que amo y llevo junto a ti.
Al atardecer de mi vida,
quiero sentir el asombro de la flor que contemplé,
del árbol que abracé y me regaló su sabiduría y paz.
Quiero sentir la ternura del agua que acarició mu cuerpo
y renovó mi vida para continuar el camino.
Al atardecer de mi vida,
quiero escuchar la risa de mis amigos/amigas,
tantos compañeros de camino con quienes abrazamos
sueños, esperanzas, utopías por la vida, la justicia y la paz.
Al atardecer de mi vida, te necesito junto a mí,
que tu ternura y bondad me recuerden
que mi vida no fue en vano, que hay semillas regadas,
flores que algún día brotarán, canciones que alguien escuchará
y sobre todo que alguien recordará mi nombre
y sonreirá al saber que fue el amor de mi vida.
¡¡¡Al atardece de mi vida, ven junto a mí!!!
Azucena Correa Plata





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