"SOBRE VIOLADORES Y VIOLADAS" Ivone Gebara

Queridxs compañerxs de camino.

Quisiera pedirles que hicieran viral este mensaje de Ivone Gebara.

No podemos dejar pasar esta acción inadmisible de grupos religiosos y eclesiales que se hacen pasar por pro-vida.


Sumo también un artículo de la Dra. Consuelo Vélez al respecto. https://eukleria.com/2020/08/26/una-nina-de-diez-anos-violada-desde-los-seis-por-su-tio-el-aborto-de-quien-consuelo-velez/

https://www.huffingtonpost.es/entry/la-historia-de-una-nina-violada-por-su-tio-durante-anos-en-brasil-reabre-el-debate-sobre-el-aborto-legal_es_5f3d6b53c5b66346157f9b84

https://www.bbc.com/mundo/noticias-53822044

https://www.lavanguardia.com/sucesos/20200819/482907154447/nina-brasilena-10-anos-violada-tio-aborto-gobierno-bolsonaro-video-seo-ext.html



"Son capaces de lanzar piedras a la prostituta o a la niña violada, de culparla de acciones abortivas en desacuerdo con la santidad etérea predicada por los señores, pero son incapaces de reconocer la profundidad de su dolor, las marcas en su cuerpo, las marcas indelebles en sus emociones, la precaria condición de su vida", escribe Ivone Gebara, filósofa, teóloga y religiosa perteneciente a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora, que impartió clases durante 17 años en el Instituto Teológico de Recife (Iter).

A continuación, el artículo.

La condición humana, especialmente de los más vulnerables, nos hace llorar. Ayer arrestaron al violador de la niña de 10 años. La televisión lo mostró por la espalda. Parecía un tipo flaco, mal vestido, un traficante de drogas, ex prisionero que podría ser confundido con los innumerables mendigos que deambulan por nuestras ciudades noche y día y que probablemente violaron a jóvenes o incluso a sus propias hijas. Sin embargo, de su condición miserable casi no hablamos y no recordamos saber algo de sus vidas cuando nos rodean pidiendo dinero. De los violadores ricos ni nos recordamos porque el dinero encubre sus crímenes. No defiendo a los violadores ni a los drogadictos, pero llamo la atención sobre el hecho político y social que alguien provocó alrededor de la niña al plantear en medio de la pandemia la cuestión del aborto como una cuestión política y religiosa. Y los defensores incautos e ingenuos de la vida, así como los perversos políticos extremistas entran y alimentan el juego político establecido y arman una nueva controversia en torno al aborto. ¿Es ese el problema o es sólo la apariencia de muchos otros que escondemos y no aceptamos enfrentar como parte de los sórdidos juegos de poder y nuestra condición humana? No desentrañaré ese rompecabezas, sino que sólo levantaré sospechas y mostraré las trampas en las que caemos cuando no nos detenemos a reflexionar con cuidado.

En el deseo respetar posiciones diferentes a las mías me doy cuenta de que la cultura del respeto a ciertas autoridades parece cada vez más falsa en mí y en mucha gente. En el fondo ya no sé quién es la autoridad a la que debemos obedecer y sobre la que se funda esta autoridad. Nos encontramos en una especie de terreno movedizo que hace que nuestros análisis del poder y la autoridad sean inestables y nuestro juicio sea tambaleante.

Observo que incluso si queremos paz estamos en guerra. Incluso, aunque no queremos divisiones hay divisiones inevitables, desconfianzas, disensiones ayer y hoy. La armonía y la unidad son sólo una apariencia.

De hecho, hay ovejas, cabras, rinocerontes, leones, zorros, abejas y zánganos en la tierra y uno no puede evitar ser lo que es por respeto al otro, pero a menudo destruye al otro para afirmarse. ¡Somos diferentes, vivos y destruidores de la vida en nuestro planeta! Es en la diferencia que vivimos y convivimos.

Desde el ámbito de esa diferencia vital, me recuerdo a mí misma que soy mujer, brasileña, hija de emigrantes, ‘perteneciente’ a la Iglesia Católica, de la cual recibí las enseñanzas más sublimes para anhelar las cosas celestiales, para dedicarme a los pobres y marginados, para negar las nefastas pasiones del cuerpo, para confesar mis pecados, para expiar mis culpas y para ofrecerme pura a Dios siguiendo a Jesús 'manso y humilde de corazón', como dice una antigua oración católica. Me educaron y me eduqué obediente a muchas autoridades. Me criaron y me eduqué en el privilegio del conocimiento.

Sin embargo, ha pasado un tiempo desde que me descubrí abeja, leona, felina feminista, antirracista, anticlerical y lamento no haber probado muchas cosas buenas. También descubrí que soy cactus lleno de espinas y frutos en tierra seca. ¡Y me acogí desobediente!

Mi edad ya no me permite el antiguo respeto formal a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas. No puedo callarme ante tantos hechos que me aterrorizan y así denuncio una vieja pandemia viral entre los humanos, muy presente en nuestro tiempo, especialmente entre los religiosos.

En medio de la crisis de la pandemia de la Covid-19, donde no faltan diferentes tipos de manipulación política, nos enfrentamos a otra crisis perniciosa y mortífera que se expresa en ‘amar más las ideas y principios que la frágil vida que tenemos’, ‘amar más las leyes religiosas caducas que los reales dolores que plagan a las niñas y las mujeres’, ‘amar y defender mas interpretaciones sacrificiales de la Biblia, que la vida real y pasajera’, ‘amar más las vidas futuras que las presentes’ y condenar así a las víctimas de la violación y acusar a las niñas, jóvenes y a las mujeres violadas de infanticidio.

¡Estamos en una pandemia cultural necrófila que se infiltra en la política y la religión y nos infecta de una manera a menudo imperceptible! Me refiero sin duda a las violaciones que sufrió desde los 6 años la niña de la ciudad de São Mateus en Espírito Santo (Brasil) y a la interrupción de su embarazo realizada el pasado domingo (23 de agosto) en la ciudad de Recife. Las reacciones al hecho fueron muchas, pero quiero comentar una que me toca muy de cerca. Se trata de la reacción de los religiosos católicos e entre ellos de los obispos e incluso del presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) condenando la interrupción del embarazo y clasificándola como un crimen atroz. ¿Qué decir ante este hecho repetido tantas veces?

Una forma de religión necrófila se propaga y crece como cómplice de una cultura defensora de la ‘vida de fachada’, de una vida que se vuelve cada vez más trivializada, mortífera, amenazante e irracional. Esta pandemia nos golpea a todos a pesar de que algunos tienen un poco más anticuerpos que otros para defenderse.

¡Obispos denunciando crímenes en nombre de Dios y al mismo tiempo cargando la balanza de su juicio y condena sobre una niña pobre embarazada! Sí, reafirmo la palabra pobre, porque sólo los pobres son objeto de litigio, sólo los pobres pueden ser utilizados y abusados por poderes políticos, religiosos y de prensa de mala fe. ¡Ninguna violación ni aborto por parte de la clase dominante se hacen objetos de discusión pública!

Condenan el aborto sin pensar en la violencia que provocan y en la lamentable recurrencia de la polarización de su comportamiento público. Dicen que condenan el pecado y no el pecador. Pero, ¿cómo puede haber pecado sin un pecador? Malabares mentales que suceden sin reflexión sólo causan confusión y descrédito.

Alzan la voz para defender las abstracciones y no se inclinan ante las caídas en el camino, no escuchan sus dolores, sus gritos y sus llantos convulsivos y temerosos en casa y en un hospital lejos de casa.

No, señores, Uds. y sus pares no están defendiendo ningún Evangelio, sino las leyes anacrónicas salidas de viejas mentes dogmáticas del pasado que todavía creen que los discursos divinos son inmutables, las leyes de la iglesia perennes, y su sacerdocio derivado de la autoridad del legendario y eterno Melquisedec.

No, señores, no pueden hablar en nombre de la comunidad cristiana. Uds. no la representan en tu totalidad. Su báculo y mitra no les da el derecho de pasar sobre los dolores de las niñas que han tenido sus vidas usadas no sólo por ese violador asqueroso, de quien no conocemos el nombre, ni quién es, ni lo que hace. Aparte de su real irresponsabilidad, ¡él sólo es un objeto de los medios de comunicación, la policía, los políticos para derramar sobre él, su propia violencia! Y la niña víctima, ¡otro objeto expuesto, cuya vida se muestra al público y cuyas marcas se pueden perpetuar en los archivos de Internet y en su propia vida frágil! La vida de esta niña doblemente violada fue utilizada de manera criminal: por el violador y por los/as extremistas violadores, criminales que exponen la vida de una niña en público y la utilizan y abusan de ella de una manera vergonzosa. Es necesario denunciar la complicidad en esta segunda violación.

No, ustedes señores religiosos no representan la defensa de vidas reales porque han entrado en los juegos políticos del momento. Ustedes no defienden a las mujeres que también han sido violadas por clérigos irresponsables ni a madres que han tenido a sus hijos violados por pedófilos de las iglesias, por enfermos sexuales atormentados que se esconden en sus muros sagrados, en sus instituciones y con quienes las severidades clericales son siempre más condescendientes.

No, ustedes señores no se plantean la necesidad de revisar la comprensión de la sexualidad humana, la teología moral y la teología sistemática anacrónica que predican antes de imponer sus reglas de santidad ancladas en las voluntades divinas imaginarias.

Incluso si hablan de la violación como un crimen, uds señores y la mayoría de la sociedad son más condescendientes con ellos, los violadores. ¡Son crímenes de macho! E incluso olvidan condenarlos como lo han hecho a menudo a lo largo de la historia nacional e internacional. Pueden incluso en un instante de ira querer la muerte del violador, su cadena perpetua o incluso la horca pública inexistente en este momento. Pero me pregunto: ¿qué procesos educativos personales y sociales reales han hecho para reducir estos crímenes, más allá de los dulces consejos o las ardientes iras emocionales momentáneas que transmiten en sus iglesias, en sus teologías, en sus catecismos? Hace mucho tiempo que ustedes, salvo raras excepciones, sólo escuchan lo que quieren, sólo hablan lo que ya está escrito, sólo repiten lo que ya no nos sirve, sólo se glorifican en su poder imaginario, que, por desgracia, es efectivo sobre muchas personas.

¡El fuego purificador y destructor ya está sobre la tierra! ¡Las separaciones nos invaden! La división de la manada crece en género, número y grado. ¡Y ustedes señores príncipes de sus iglesias también son soldados mantenedores de esta guerra!

Ha llegado el momento de enfrentarse a posiciones políticas y religiosas reales. No sólo criticar a los demás y mostrarse defensores de la justicia, sino empezar a señalarse a sí mismos con el dedo índice, siempre capaces de tirar piedras en los demás, pero no mueven ni una sola pajita para modificar el contenido de sus predicaciones y acciones. Son capaces de lanzar piedras a la prostituta o a la niña violada, para hacerla responsable de las acciones abortivas en contradicción con la santidad etérea por ustedes predicada, pero son incapaces de reconocer la profundidad de su dolor, las cicatrices en su cuerpo, las marcas indelebles en sus emociones, la condición precaria de su vida.

No pueden lavarse las manos como Pilato, todavía están ensangrentadas. No pueden lamentarse, porque sus lamentos ya no tocan los corazones heridos.

¡No más discurso! Tomen la actitud de reconocimiento de los dolores de la niña y las mujeres. Ábranse a otra teología, a otro juicio ético, a otro cristianismo que vaya más allá de ese discurso enfermizo que promueve los sacrificios de los demás y excita a las almas fundamentalistas, de los que promueven la guerra santa la bautizándola como respeto por la vida.

Uds. critican a los gobiernos fascistas y sus fundamentalismos, pero actúan casi de la misma manera imponiendo sus viejas e imaginarias llamadas declaraciones divinas, aliándose con los fundamentalismos religiosos más retrógrados del mundo. ¡Es triste ver cómo traicionan la vida en nombre de teorías anacrónicas! ¡Es triste verlos tan intransigentes frente a algunos reales dolores humanos femeninos!

Perdóneme, pero sus discursos de lástima o libertarios no valen nada cuando no son conscientes de las heridas reales de los cuerpos femeninos. No son conscientes de lo que la teóloga Nancy Cardoso [1] llamó en un reciente artículo ‘cartografías de los cuerpos femeninos’, no están atentos al análisis de la vida de las clases desposeídas cuyo acceso a una educación de calidad, una educación sexual y la planificación familiar es casi inexistente.

Hablan de la incondicionalidad de la vida, un concepto largamente superado por la evidencia de la historia humana y la evidente limitación de sus propios argumentos. Hablan ingenuamente de ‘defensa de la vida en cualquier circunstancia’ como si desconociesen las contradicciones de la historia humana donde siempre se mezclan maldades y bondades, vida y muerte, guerras, destrucciones, asesinatos, aunque también hay flores nacidas del estiércol de la crueldad. ¿Desconocen la historia de la Iglesia? ¿Sus complicidades asesinas? ¿Sus disputas de poder?

Es mejor callarse que hablar públicamente de los cuerpos de las mujeres y acusarlas de los crímenes que Uds. hombres cometen sobre ellas. ¡El silencio activo sería un camino mejor!

Ciertamente, sin pensarlo, se han aliado con la peligrosa demencia de Sara Winter, una activista de la ultraderecha, que reveló el nombre de la niña violada y a la diputada Chris Tonietto, del Partido PSL (Partido Social Liberal), de Río de Janeiro, con su retórica criminal pretendiendo incluso de cambiar la legislación prevista en el Código Penal de 1940 que permite la interrupción del embarazo en caso de violación.

Ustedes, con su defensa doctrinal, han disminuido el poder de la ética cristiana comprometida con el aquí y el ahora de la vida, incluyendo en ella todas las contradicciones y paradojas que nos invaden cotidianamente.

No hay pureza, no hay justicia divina solo a ser copiada. Todas/os estamos dando pasos en esta búsqueda y tratando de ayudarnos. ¡Admitir esto tal vez les quita poder sobre ‘las almas’ cristianas!

No hay más maestros. Sólo somos aprendices de la vida y es hora de que los señores religiosos y políticos/as escuchen los gritos de los que sufren y extiendan su mano, no su juicio, para que la vida de estas niñas sea respetada y dignamente amada.

Escuchar los clamores del pueblo no es dar una respuesta tomada de la dogmática católica o de una interpretación estrecha de algunas leyes religiosas y políticas. Escuchen a las comunidades de los barrios, a las mujeres pobres expuestas a mil desgracias, a aquellas que tienen experiencia en la vida y conocen el valor y los atropellos de la vida cotidiana. Ellas no hablan, no piensan y no actúan como los dueños de muchos poderes. Estén más atentos a los clamores de la vida y no a las alianzas espurias que en nombre de una noción limitada de defensa de la vida nos matan. [2] Después de todo, ¿qué es la vida? Tratemos de responder cada día de nuestras vidas.

Señoras y señores: ¡la vida de la niña importa! No más malabares teóricos para justificar las políticas genocidas y basta de purismo teológico enfermo para propagar una falsa justicia, llamada divina.

Notas:

[1] Materia en Facebook. Acceda aquí. https://m.facebook.com/notes/nancy-cardoso/por-uma-menina-e-todas-n%C3%B3s/3228256417263365/?sfnsn=scwspmo&extid=fvBj0WRs58zL7JdM

[2] Materia en Brasil 247. Acceda aquí. https://www.brasil247.com/brasil/presidente-da-cnbb-une-se-a-fundamentalistas-e-diz-que-aborto-de-menina-de-10-anos-previsto-em-lei-e-crime-hediondo?amp=&utm_source=Whatsapp&utm_medium=whatsapp-amp&utm_campaign=whatsapp%20https://paroquias.com.br/dom-walmor-presidente-da-cnbb-comenta-caso-de-aborto-em-crianca-de-10-anos/

Un abrazo fuerte,

Andrea

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