Cimarronas hoy y siempre: la cruz a tres voces. Carmen Margarita Sánchez de León





De España nos llegó Cristo pero también el patrón El patrón igual que a Cristo al negro, crucificó. Sobre la mar de mi sangre un toro bravo llegó. Embistiendo llegó el toro llegó bailando minué, llegó meneando los cuernos dos cuernos más grandes que él. Con sangre de cuatro siglos Forjé una bandera roja Y a mi modo lo torié El toro que fuera dueño De mi tierra y de mi piel Supo que panal robado da llanto en lugar de miel Y navegando hasta España sobre el mar de su sangre el toro bravo se fue... https://www.youtube.com/watch?v=yYYXBDGn4yc Las historias de las mujeres racializadas[i], bien negras o bien de los pueblos originarios de esta parte del mundo, a la que le extenderemos el nombre de Abya-Yala[ii], han sido invisibilizadas en las narrativas hegemónicas, narrativas que son de un solo color y de una sola voz. Para poder contar nuestras historias, hemos usado cuentos, canciones, poemas, testimonios, pinturas, esculturas y nuestros encuentros en el fogón[iii]. Se trata de privilegiar nuestra imaginación y nuestros cuerpos como espacios de conocimiento, que nos ayudan a reinventarnos, a encontrar la fuerza de nuestras ancestras y ancestros. En cada una de nosotras hay unos saberes que no son reconocidos en aquellos espacios en donde se valida la episteme occidental, a pesar de ello mantenemos unos diálogos que se encuentran con esas epistemes pero que a la misma vez buscan reforzar nuestros propios conocimientos que emanan desde lo cotidiano y desde las memorias que vamos reconstruyendo. El poema De España nos llegó Cristo del peruano César Calvo, cantando por Los Cholos y por la tan querida Susana Baca, recrea en verso el encuentro de nuestrxs ancestrxs con ese Cristo de la cruz, que le fue impuesto a nuestros pueblos. Algunas de nosotras sentimos que algo nos fue robado con esa imposición, no porque miremos a un pasado idílico de encuentro con las deidades de nuestrxs ancestrxs sino porque pensamos en qué somos que no hemos querido ser o en aquello qué no tuvimos opción de ser. Desde esa mirada nos sentamos tres amigas, como una se sienta en estos tiempos virtuales, a la distancia y sin necesariamente habernos conocido personalmente, Tanya[iv], Elina[v] y yo no estuvimos en el mismo espacio, ni conversamos entre las tres, fueron conversaciones por separado y que entretejo para darnos esa intimidad del fogón caliente que nos va preparando la magia de los paladares antiguos que surgen primero de la imaginación, porque no hay paladar posible sin el recuerdo, no hay paladar posible sin la memoria. Elina aprehendió la cruz en Yaguate, uno de los municipios de la provincia de San Cristóbal, en República Dominicana. “Esa cruz, la de la Iglesia, daba miedo, y se encontraba en continuo contraste entre la cruz de mi casa y la que me decían en la escuela.” Yaguate (tierra de agua) lugar en donde se establece el ingenio Nigua[vi], uno de los más antiguos de las Américas, es una comunidad de personas negras afrodescendientes que no se definen a sí mismos de esa manera. Aun así, hay un algo en sus prácticas espirituales que remite a un pasado de cimarronaje[vii], de comunidades en resistencias. Una de esas resistencias cobra forma de celebración, la fiesta de la Santa Cruz. Las fiestas patronales del 3 de mayo están enfocadas en la Santa Cruz. Desde chica, Elina observa e intuye que hay algo raro, fuera de lo aceptado en esa práctica. La mitad de la familia es fiel las Fiestas de la Santa Cruz, según la pauta la Iglesia Católica, sin embargo, familiares de Elina tienen sus propios rituales, sus propias prácticas, que para los ojos de algunes en la familia son brujería. Con la misa oficial de las festividades, el templo se desborda. Una vez concluida la misa, la mitad de les congregantes van a la plaza, a la otra celebración, la no oficial, la que tiene algarabía, bebidas y que huele a la santidad de la cotidianidad mundana. La misa es la conquista, que se quiebra con el protagonismo de las mujeres afrodescendientes, aquellas encargadas de vestir la cruz. Ellas se sientan en los primeros bancos del templo y asisten al sacerdote de turno, son las protagonistas del día. Pero el verdadero quiebre se manifiesta afuera, en la plaza, en las casas en donde ocurren rituales inaprensibles para la teología católica ortodoxa. “Nadie lo cuestiona, por la mañana la misa (el templo a la derecha) y por la tarde celebración (la plaza a la izquierda) alcohol y música”. No es de extrañar la complicidad del silencio, la subversión del mantenerse no revelado pues las administraciones coloniales y posteriormente los Estados Nación tuvieron como política la prohibición de estas prácticas en Abya Yala. Algunas estudiosas apuntan que el proyecto de Estado-nación se erigió sobre la ideología hispanicista de la élite criolla, que desde siempre ha reivindicado un origen europeo/blanco/occidental, tomando distancia del fantasma de Haití, la república negra, del creole y el vudú. Este hispanicismo será una apelación constante entre la élite, y será la piedra angular para exigir el respeto de la soberanía nacional durante la invasión norteamericana (1916-1924) o para consolidar un proyecto político de modernización como el del dictador Rafael Trujillo (1930-1961), durante el cual se reforzaría el orden racista y la norma de género moderno colonial, reactualizada bajo los criterios que señalaban los procesos de modernización (Espinosa Miñoso, 2018) Tanya, como mujer afromexicana busca una espiritualidad totalmente fuera del paradigma cristiano. Desde su sentípensar no es posible hacer congruente la presencia de una divinidad traída con el proceso colonizador. “Crítico a la religión por anular a la mujer, un Dios blanco que no presenta consorte. La pregunta a investigar es ¿Por qué la gente termina aceptando a un Dios blanco?” La limitación impuesta por las religiones dominantes de no poder imaginar a la divinidad desde múltiples posibilidades es un camino hacia la otroreidad subalterna, por esta razón Tanya plantea: “Imponerme una cruz es una tortura”. La tortura ha sido la muerte del no ser: “Las personas negras no existen, no tenemos derechos plenos. Yo nací en una familia blanca y fue a los 10 años que vi a la primera persona negra.” Para Tanya el sistema político, social y económico ha sabido hacer invisibles a las personas negras. “La representación africana en México no ha avanzado. No se sabe cómo ser negro, como ser negra.” La intención ha sido borrarles de la historia y de la existencia del México contemporáneo, es por esa razón entre otras, que cuando Tanya se mueve al interior del país debe llevar consigo su pasaporte, como negra no es reconocida como mexicana. “No hay educación, no hay libros que cuenten nuestras historias. Y nuestra voz es asumida por académicxs blancos”. La supresión de la espiritualidad afromexicana no ha sido solo gestada por la Iglesia Católica sino también por la entrada agresiva de otras denominaciones como pentecostales, bautista, adventistas, entre otras, en un proceso de nueva colonización en las regiones como la Costa Chica. A pesar de la criminalización y demonización como procesos tortuosos para eliminar el ser, aún resisten afrodescendientes que viven en la región de la Costa Chica que tienen la creencia de que algunos seres humanos tienen un par animal, llamados los tonos. Estas prácticas y convicciones sobreviven a pesar del fuerte esfuerzo por eliminarlas. (Reyna, 2020) Elina ni Tanya, utilizan cruces, pues para ellas es un símbolo de un peso castigador. Elina plantea la necesidad de que las mujeres negras puedan liberarse de estar al pie de la cruz, aunque a la misma vez reconoce el papel de las mujeres ante la muerte de les hijes por los sistemas de opresión, pues son ellas las que se mantienen de pie reclamando y exigiendo, dándole una re significación de resistencia política al papel tradicional de las madres. Las teóricas afroamericanas Angela Davis y bell hook, ha apuntado hacia la función significativa de las mujeres afroamericanas en el proceso de asegurar unos espacios de protección para sus familias ante la violencia racista que enfrentan día a día las comunidades negras en los Estados Unidos. La redención no puede ser condicionada, ni la cruz un pago sacrificial, Elina se afirma desde una redención que le permite ser quien ella es en libertad sin condiciones ni peros, “Resucitar como mujer, como mujer joven, como mujer afrodescendiente”. Claro, esa es una resurrección desde sus significados, no desde las estructuras impuesta por la Iglesia o el Estado. En cambio, Tanya, habla de superar el trauma del cuerpo producido por la religión, para superarlo hay que desmontar la historia, en donde el cimarronaje ocupa el lugar de la cruz. El cimarronaje es la lucha frontal contra el sistema racista, patriarcal y capitalista y la capacidad de imaginarse y construirse desde espacios liberados, en ese sentido, el tiempo del cimarronaje, no ha concluido. Escuchando a Tanya y a Elina, me siento nuevamente al fogón, del caldero y con la magia de mi imaginación salen los platos que extraño y comparto. Del madero de la cruz sale la leña para mantener vivo el fuego, y ahí quedó encontrándome con la vida cotidiana que me da la oportunidad de redimirme junto a otres, que me da la oportunidad de nacer de nuevo cimarrona siempre cimarrona. Bibliografía Espinosa Miñoso, Y. y. (2018). Hacia la recuperación de una memoria de resistencia afrocaribeña a partir de los relatos de abuelas, madres e hijas de la comunidad Los Mercedes, República Dominicana. Obtenido de CLACSO: https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2020/03/Hacia-la-recuperaci%C3%B3n-de-una-memoria-de-resistencia-afrocaribe%C3%B1a-en-Rep%C3%BAblica-Dominicana.pdf Murji, K. y. (2005). Racialization: Studies in Theory and Practice. Oxford: Oxford Press. Reyna, C. Q. ( 2020). Dios me cuida a mi y a mi “tono”. experiencias sobre la diversidad religiosa entre niños afromexicanos. Cadernos do Lepaarq, 50-66. [i] Desde las décadas de los 70, el concepto racialización ha tenido usos diversos en las ciencias sociales, las políticas públicas e incluso en las luchas de diversos grupos. Uno de los conflictos en dispuesta es si existen o no las razas, algunos acercamientos biologistas aún plantean que hay base para establecer diferencias físicas entre grupos humanos, otres plantean que la raza es un constructo social que ha sido forjado inicialmente por la ciencia. (Murji, 2005). Para efectos de este artículo nos referiremos a la racialización como al establecimiento de una jerarquía de grupos humanos, establecida a partir del proceso colonial iniciado en el siglo dieciséis por parte de las metrópolis europeas. Ese proceso de poder creó un sistema político y social a base de diferencias étnicas que aún es vigente y al que estudiosos como Aníbal Quijano llama la colonialidad del poder. [ii] Abya Yala o tierra viva, tierra de la madurez, es un concepto de los pueblos Kuna, ubicados entre Panamá y Colombia para nombrar el territorio que habitan, diversos movimientos sociales han extendido el nombre al continente americano. [iii] Las gentes se acuerpan alrededor de un buen fuego sirve para colocar el caldero desde donde se cocinarán platos diversos. La cocina con leña es una convocatoria ancestral y que es regularmente utilizada entre las comunidades de afrodescendientes. [iv] Tanya E. Duarte nació en Mazatlán y creció en la Ciudad de México y en Tepoztlán, Morelos, es psicóloga, trabaja con mujeres vulnerabilizadas en Chiapas y además en Directora del Proyecto Afrodescendencia México. [v] Elina Castillo Jiménez es una abogada feminista y estratega de derechos humanos. Elina es hija del Caribe y se identifica como una mujer joven afrodominicana. Actualmente, es encargada de campañas para el Caribe de Amnistía Internacional. [vi] El antiguo ingenio de Boca de Nigua fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas (Unesco). Poco queda del lugar donde se protagonizó la histórica rebelión de los negros esclavos contra los españoles, en el año 1796. [vii] Desde los inicios de la esclavitud negra en Abya Yala, lxs esclavxs resistieron de diversas maneras. Tan temprano como en 1522 en el ingenio azucarero de Diego Colón en Santo Domingo, R.D. hubo una gran revuelta para vencer el sistema esclavista. Les esclavos que conseguían huir establecían comunidades libres, que en algunos lugares se conocen como palenques o quilombos. En el llamado Reino de Nueva España (Veracruz) , Yanga funda un asentamiento de esclavxs libredxs. Una de las comunidades liberadas más grandes fue la Palmares en Brasil, que llego a tener una población de más de 20,000 personas. Aquelles que huían de la esclavitud eran llamados cimarrones, el cimarronaje es la resistencia y resiliencia de siempre de las comunidades negras. Las mujeres negras tuvieron una función importante en esta resistencia que llamamos cimarronaje, algunas fueron líderes y guerreras de los quilombos como Tereza de Benguela, Dandara y Aqualtune Ezgondidu Mahamud da Silva Santos.

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